Quito, septiembre 2026. La
transformación digital del sistema financiero ecuatoriano deja de ser una
proyección y se consolida como una realidad. En Banco Pichincha 8 de cada 10 de
sus clientes ya operan en canales digitales, en un ecosistema que supera los
6,5 millones de usuarios. Su avance va de la mano con el de América Latina
hacia la inclusión financiera digital, una región donde más del 70% de los
adultos tiene una cuenta bancaria, según información del Global Findex.
En Ecuador, donde el 65% de
los adultos tiene una cuenta bancaria y el progreso digital convive con retos
clave en inclusión y formalización, la expansión digital es clave para cerrar
brechas, y la escala alcanzada por Banco Pichincha cobra especial relevancia.
El dato refleja un cambio
estructural en los hábitos financieros del paÃs. La entidad, con más de 120
años de trayectoria, ha pasado de un modelo tradicional a liderar la
digitalización bancaria en Ecuador, con indicadores que superan incluso
promedios regionales. Actualmente, el 79% de sus transacciones se realiza de
forma digital, por encima del promedio latinoamericano cercano al 65%.
La escala operativa también
evidencia esta evolución: la entidad procesa +100 transacciones por segundo en
sus plataformas digitales y suma más de 5,5 millones de usuarios activos en
estos canales. El crecimiento de la banca móvil es uno de los ejes más visibles
de esta transformación. El teléfono se ha convertido en el principal punto de
contacto entre los usuarios y sus finanzas.
“La digitalización bancaria es
no solo una condición para mejorar la eficiencia y competitividad de la banca,
sino también para lograr una mayor inclusión financiera. Para Banco Pichincha,
la confianza es entender las necesidades reales de nuestros clientes, y usar la
tecnologÃa para solucionarlas de manera ágil, sencilla y segura”, dijo Roberth
Chávez, Gerente de Ciberdefensa de Banco Pichincha.
Solo en un mes, los clientes
de Banco Pichincha realizaron 164 millones de transacciones móviles,
movilizando alrededor de 15 mil millones de dólares desde sus dispositivos. De
ese total, 3 de cada 4 operaciones corresponden a transferencias, consolidando
al celular como el nuevo “centro financiero” personal.
Este cambio se explica tanto
por la búsqueda de eficiencia como por factores externos. En Ecuador, el 67%
del dinero del sistema financiero ya circula a través de canales digitales,
mientras el uso de efectivo continúa cayendo: los retiros disminuyeron un 20%
en 2025.
Un proceso que empieza antes
de que el cliente utilice y opere en la aplicación
En paralelo al crecimiento digital, la ciberseguridad se posiciona como un componente transversal de la banca móvil. Para Banco Pichincha, proteger una operación no empieza cuando el cliente presiona “confirmar”, sino mucho antes.
La estrategia contempla tres momentos complementarios: proteger el diseño antes
de que una funcionalidad llegue al usuario, identificar y gestionar
vulnerabilidades mientras el servicio está activo y detectar patrones de fraude
en el instante en que ocurre una transacción. Son mecanismos distintos, que
responden a diferentes formas de falla y que, en conjunto, buscan proteger la
continuidad, la información, los fondos y la legitimidad de las operaciones. En
resumen: Banco Pichincha busca cuidar a quienes confÃan en nosotros.
El aumento de las
transferencias interbancarias, que crecieron 11% en 2025, ha elevado la
exigencia sobre los sistemas de protección. En respuesta, la aplicación móvil
integra múltiples capas de seguridad que operan de forma transversal,
resguardando tanto la información como los fondos de los usuarios sin afectar
la experiencia.
Un esquema de protección que
evoluciona al mismo ritmo que la tecnologÃa
La ciberseguridad tampoco
puede entenderse como un proceso estático. Una funcionalidad no llega al
cliente sin haber sido previamente probada por el propio Banco; las condiciones
que hacen segura una operación pueden cambiar con el tiempo y requieren una
gestión permanente; y las amenazas evolucionan desde ataques directos a las
plataformas hacia estrategias que buscan convencer o engañar directamente a las
personas. Este cambio obliga a combinar tecnologÃa, monitoreo y prevención con
una mirada centrada en el comportamiento del usuario. La ciberseguridad, en
este contexto, deja de ser únicamente una barrera tecnológica y se convierte en
una práctica diaria para proteger la relación de confianza con el cliente.
Más allá de la ciberseguridad,
el diseño de la aplicación responde a una lógica de autogestión. Los usuarios
pueden realizar transferencias, pagos y otras operaciones cotidianas sin
necesidad de acudir a una agencia fÃsica.
“Queremos que nuestra
aplicación sea una herramienta que facilite a nuestros clientes su experiencia
con la banca, y ser un aliado cercano y siempre disponibles para el manejo
diario de sus finanzas. Es por ello por lo que hemos puesto a su alcance nuevas
funciones en nuestra app, que la vuelven mucho más autogestiva, permitiéndoles
ahorrar tiempo y esfuerzo en cada operación”, agregó Santiago Montero dueño de
producto SR.
Este modelo redefine la
relación con la banca: el servicio deja de estar asociado a un espacio fÃsico y
se traslada al entorno digital, disponible de forma permanente. La
incorporación de herramientas como la vinculación de contactos telefónicos, los
códigos QR y billeteras móviles refuerza esta transición hacia interacciones
más ágiles y simples.
En un mercado donde emergen
nuevos actores digitales, Banco Pichincha apuesta por una estrategia que
combina innovación tecnológica con solidez institucional. AsÃ, la entidad pone
a sus usuarios, y a la comunidad en general, sus servicios en la palma de la
mano y en tiempo real.
.jpg)