Día Mundial del Linfoma: La importancia de escuchar las señales de alarma del cuerpo
septiembre 29, 2026Quito, septiembre de 2026.- A menudo asociamos el cáncer con dolores agudos o malestares evidentes. Sin embargo, en el sistema linfático, la red de defensas que protege nuestro cuerpo contra infecciones, las enfermedades pueden desarrollarse de forma silenciosa, camuflándose detrás de síntomas que se podrían confundir con enfermedades más leves, como una gripe, lo que retrasa a los pacientes de ir al doctor porque no se dan cuenta que tienen cáncer.
Cada 15 de septiembre, en el marco del Mes de Concientización
sobre el Cáncer de la Sangre, se conmemora el Día Mundial del Linfoma.
Esta fecha busca educar a la ciudadanía sobre cómo aprender a escuchar las
señales del cuerpo, entender cómo operan las defensas del organismo y actuar a
tiempo mediante un diagnóstico oportuno.
El linfoma en nuestro cuerpo
El sistema linfático está compuesto por vasos, nódulos y ganglios que transportan linfocitos, los glóbulos blancos encargados de combatir enfermedades. El linfoma se origina cuando estas células de defensa mutan, se multiplican sin control y se acumulan en los ganglios linfáticos, afectando la respuesta inmune de las personas.
Aunque existen más de 100 variantes, la medicina agrupa esta patología
en dos grandes tipos:
·
Linfoma de
Hodgkin: Se caracteriza por la presencia de una célula anormal llamada Reed-Sternberg.
Es una variante altamente tratable y con grandes posibilidades de curación si
se detecta a tiempo. No obstante, Latinoamérica registra la tercera tasa más
alta del mundo para esta variante, concentrando el 13,23% de los diagnósticos
globales.
·
Linfoma no
Hodgkin: Es el tipo de linfoma más común y engloba
más de 90 subtipos que que no tienen células de Reed-Sternberg. En Ecuador, se registran 1.211 casos y 572 fallecimientos anuales.
Una enfermedad difícil de detectar a tiempo
Uno de los mayores desafíos del linfoma es que en sus etapas iniciales no suele causar síntomas. Además, sus manifestaciones varían según el tipo de variante y la zona del cuerpo afectada. Por ello, es clave prestar atención a las siguientes señales de alerta:
·
Un bulto
que no duele en el cuello, las axilas o la ingle, y que no desaparece.
·
Fiebre y
sudoraciones nocturnas intensas.
·
Fatiga y
pérdida de peso sin causa aparente.
· Picazón en la piel, tos persistente o dolor en el pecho o el abdomen.
Si bien las
causas del linfoma aún no están del todo claras, se ha identificado factores de
riesgo clave como los antecedentes familiares directos, ciertas infecciones
(como VIH o Epstein-Barr) y una respuesta inmunitaria debilitada. Aunque ambos
tipos son ligeramente más frecuentes en hombres, su impacto varía según la
edad: el linfoma de Hodgkin suele diagnosticarse en jóvenes y adultos mayores,
mientras que el no Hodgkin predomina personas mayores. Para confirmar el
diagnóstico, el protocolo médico incluye análisis de sangre, tomografías o
resonancias y, de forma definitiva, una biopsia.
Esperanza basada en la ciencia
A pesar de la complejidad del diagnóstico, la evolución de la medicina ofrece un panorama alentador. Actualmente, la tasa de supervivencia a cinco años alcanza el 89% para el Linfoma de Hodgkin y el 74% para el Linfoma no Hodgkin, gracias al avance de terapias disponibles. Sin embargo, especialistas insisten en que vivir con la enfermedad —incluso tras un tratamiento exitoso— requiere acompañamiento médico, emocional y social a largo plazo.
El Día
Mundial del Linfoma es, ante todo, un recordatorio de que ningún síntoma
persistente debería ignorarse. Consultar a tiempo puede marcar la diferencia
entre un diagnóstico temprano y uno tardío. En Ecuador y en toda la región, la
mejor herramienta contra el linfoma sigue siendo la misma: escuchar al cuerpo y
acudir al especialista ante cualquier señal inusual.
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