Imbabura visibiliza la partería ancestral como parte integral de la salud sexual y reproductiva y del cuidado de la vida
mayo 26, 2026
Warmi Imbabura,
programa emblemático de la Prefectura Ciudadana de Imbabura, presentó el libro
y documental bilingüe “Pakarichiy hampikuna: Relatos de la partería y la salud
ancestral”, una obra que recoge experiencias, saberes y prácticas de distintos
pueblos, nacionalidades y comunidades del país.
El proceso
surge tras el I Encuentro Internacional de Partería y Salud Ancestral 2024,
impulsado por Warmi Imbabura junto a organizaciones de parteras y sanadoras
ancestrales como el Consejo Indígena de Salud Ancestral Hampik Warmikuna, Comité
Central de Mujeres Unorcac, Pakarinchik Warmikuna y organizaciones comunitarias
de Cotacachi y Otavalo. El encuentro reunió a 379 participantes y
representantes de 19 provincias del país, consolidando un espacio de diálogo y
visibilización de la salud ancestral.
Si bien la
partería ha sido históricamente sostenida por mujeres, el proceso reconoce
también la participación de hombres en estos saberes. De 98 parteras y parteros
mapeados, el 88 % corresponde a mujeres y el 12 % a hombres, así como la
diversidad de identidades culturales que los practican, incluyendo el pueblo
Kichwa, población afroecuatoriana, nacionalidad Awá y población mestiza.
Más allá del
parto, un enfoque integral de la salud de las mujeres
El libro y
documental amplían la comprensión de la partería, no limitada al momento del
parto, sino entendida como un sistema de cuidado que acompaña a las mujeres a
lo largo de su vida. Este enfoque integra salud sexual y reproductiva,
acompañamiento emocional y sanación corporal y espiritual, vinculando la
partería con prácticas comunitarias de bienestar y cuidado.
Más que mirar
al pasado, el proyecto abre una reflexión sobre cómo los saberes comunitarios
dialogan con los sistemas contemporáneos de salud. Una de las parteras
participantes en el proceso destacó que su labor va más allá de la atención del
parto. Zoila Congo, partera del pueblo afroecuatoriano, señaló que su interés
por los saberes ancestrales nació desde muy joven, “tengo que aprender, porque
esto es dar vida. Muchas mujeres de mi comunidad me han necesitado no solo para
la partería, sino también para sanar, acompañar y cuidar. Cuando alguien se
siente mal, voy, busco las plantas y ayudo con lo que aprendí de mi abuelita y
de los años acompañando a las mujeres”.
A esta
experiencia se suma el testimonio de mujeres que han sido acompañadas por estos
saberes. Guissela Ichau manifestó que, “con la partera me siente acompañada,
escuchada y respetada. No solo acudí a ella para el momento del parto, sino que
quise ser acompañada durante todo el embarazo, desde el cuidado, la confianza y
el sentir que mi cuerpo y mis decisiones son importantes”.
Un saber
vigente en medio de brechas estructurales
A pesar de su
relevancia, la partería ancestral enfrenta múltiples desafíos. Datos levantados
en procesos territoriales evidencian que el 44 % de parteras y parteros no
cuentan con acreditación en el sistema de salud, reflejando una brecha en su
reconocimiento institucional.
Además,
factores como la discriminación por razones de género, etnia y territorio, así
como la falta de relevo generacional, ponen en riesgo la continuidad de estos
saberes. En Ecuador, la discusión sobre partería ancestral también se relaciona
con el derecho a una atención digna en salud. Según la ENVIGMU 2019, el 48 % de
mujeres ha experimentado algún tipo de violencia gineco – obstétrica, cifra que
asciende al 70 % en mujeres indígenas.
El proceso que
da origen a esta obra se vincula con el fortalecimiento de la organización de
parteras a nivel nacional, impulsado desde espacios como el Primer Congreso
Nacional de Partería Ancestral, donde se planteó la necesidad de su
reconocimiento dentro del sistema público de salud.
Reconocimiento,
derechos y política pública
La viceprefecta
de Imbabura, Paolina Vercoutere Quinche, señaló que este tipo de iniciativas
aportan a una transformación estructural, es “reconocer la partería es
reconocer el trabajo de cuidado que históricamente ha sido sostenido por
mujeres, pero también por comunidades enteras. Es avanzar hacia sistemas de
salud más humanos, interculturales, plurinacionales y respetuosos de la
diversidad”.
Desde Warmi
Imbabura, este enfoque se concreta en servicios de medicina ancestral y
atención comunitaria. Entre 2024 y 2026 se registraron más de 5.500 atenciones
en sanación ancestral y partería, integrando prácticas de herbolaria, sanación
energética y acompañamiento comunitario.
Memoria viva
y proyección nacional
La primera
edición contempla la impresión de 1.000 ejemplares físicos, que serán
distribuidos en espacios comunitarios, académicos e institucionales. Además, el
contenido estará disponible en formato digital para facilitar su acceso y
circulación a nivel nacional.
A través de
relatos en primera persona, la obra evidencia que la partería no es una
práctica del pasado, sino un conocimiento vigente que continúa sosteniendo la
vida en las comunidades.
El lanzamiento
forma parte de una agenda nacional que incluye presentaciones en Ibarra y
Quito, con el objetivo de ampliar el debate sobre la salud ancestral y su lugar
en los sistemas contemporáneos.
“Pakarichiy
hampikuna” es también una invitación a mirar de frente a quienes, durante
generaciones, han sostenido la vida desde las comunidades, y un llamado a que
el nacimiento vuelva a ser un acto de dignidad, cuidado y humanidad.
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