Imbabura impulsa modelo de seguridad alimentaria con enfoque de género y liderazgo de mujeres
abril 27, 2026
Frente a un contexto en el que la desnutrición crónica infantil afecta
al 19,3 % de niñas y niños menores de dos años en Ecuador, la provincia de
Imbabura desarrolla una estrategia integral que articula nutrición, producción
y acceso a alimentos, con enfoque de género e interculturalidad.
La iniciativa, impulsada por Warmi Imbabura de la Prefectura Ciudadana
de Imbabura, beneficia a 750 familias rurales, principalmente mujeres gestantes
y madres cuidadoras, en parroquias priorizadas de los cantones Ibarra, Otavalo,
Cotacachi y Antonio Ante. En la provincia, la desnutrición infantil alcanza el
22,3 %, superando la media nacional y evidenciando mayores brechas en
territorios rurales.
La viceprefecta de Imbabura, Paolina Vercoutere Quinche, señaló que
garantizar la alimentación adecuada en la primera infancia implica reconocer y
transformar las desigualdades estructurales que históricamente han recaído
sobre las mujeres. “El trabajo de cuidado, que ha sido invisibilizado y asumido
mayoritariamente por mujeres, sostiene la vida y el bienestar de nuestras
comunidades. Desde el territorio, estamos impulsando una política pública que
reconoce ese rol, fortalece sus capacidades y articula saberes ancestrales y
técnicos para garantizar una alimentación digna y culturalmente pertinente”,
afirmó.
El modelo combina capacitación en nutrición infantil, entrega de
canastas alimentarias y fortalecimiento productivo mediante granjas orgánicas,
integrando además prácticas agroecológicas y cadenas de valor orientadas a
mejorar la calidad y disponibilidad de alimentos en los hogares.
Desde territorio, las participantes destacan el impacto de estos
procesos en su vida cotidiana. Alisa Túquerrez, de la comunidad de Pastaví, en
Otavalo, señaló que “para quienes somos madres, estos espacios nos ayudan a
cuidar mejor a nuestros hijos. Hemos aprendido sobre alimentación, sobre cómo
preparar mejor los alimentos y también recibimos apoyo que es importante para
nuestras familias”.
Como parte del proceso, se entregan canastas nutritivas valoradas en
aproximadamente 80 dólares, dirigidas a mujeres embarazadas y familias con
niñas y niños pequeños, consideradas población prioritaria.
Además, el componente productivo incluye la implementación de granjas
orgánicas climáticamente inteligentes para 300 mujeres cabezas de hogar,
fortaleciendo la producción local, la autonomía económica y la sostenibilidad
alimentaria.
Más del 90 % de las personas beneficiarias son mujeres, lo que
evidencia su rol central en el cuidado, la producción de alimentos y el
sostenimiento de la vida en comunidades rurales.
La estrategia se desarrolla en territorios con alta presencia de
población indígena, incorporando un enfoque intercultural que articula
conocimientos técnicos con saberes ancestrales y prácticas adaptadas a cada
contexto.
El prefecto de Imbabura, Richard Calderón, destacó que esta
intervención forma parte de una visión integral de desarrollo territorial.
“Fortalecer la seguridad alimentaria también significa impulsar la producción
local, dinamizar la economía rural y garantizar mejores condiciones de vida
para nuestras familias. Este es un trabajo que apuesta por el presente y el
futuro de la provincia”, señaló
El proyecto forma parte de un esfuerzo conjunto financiado por la
Fundación CODESPA y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que moviliza
una inversión de 1,4 millones de dólares en la Mancomunidad del Norte del
Ecuador (Imbabura, Carchi, Sucumbíos y Esmeraldas).
Esta intervención posiciona la seguridad alimentaria como un derecho y
no como un privilegio, consolidando un modelo de política pública territorial
que apuesta por la reducción de brechas estructurales y el fortalecimiento de
comunidades más resilientes.
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